A solas con las Estrellas:

Entrevista a Bryan Stevenson, el autor de “Buscando Justicia”

Este abogado ha salvado a más de 135 personas inocentes de morir. Tras años de lucha, los rescató del “corredor de la muerte” y de un sistema legal injusto. Ahora su vida y trabajo llega al cine. Reconocido por haber dedicado su carrera a ayudar a los pobres, a los encarcelados y a los condenados, Bryan Stevenson es el fundador y director ejecutivo de la Iniciativa Justicia Equitativa (Equal Justice Initiative, EJI) en Montgomery, Alabama.

Bajo su liderazgo, este proyecto ha ganado importantes desafíos legales al eliminar condenas excesivas e injustas, exonerar inocentes sentenciados a muerte, combatir abusos cometidos con encarcelados y auxiliar a niños que han sido procesados como adultos. Su trabajo está reflejado en el libro Just Mercy que ahora llega al cine con importantes actores de Hollywood en roles principales, bajo el título de Buscando Justicia.

En New York, el abogado y autor nos recibió a solas para hablarnos de su labor  y de la adaptación de parte de su vida a la pantalla grande.

Y la primera pregunta es como abogado, ¿qué te hizo decidir trabajar con condenados a pena de muerte?

Yo siempre quise hacer una diferencia para la gente pobre y desfavorecida. Soy un producto de una decisión de la Corte Suprema de Justicia en este país que terminó con la segregación racial en la educación y esos abogados vinieron e hicieron posible para mí ir al secundario y a la facultad y quería hacer lo mismo por otra generación. Cuando conozco gente condenada a muerte conozco gente que literalmente está muriendo por asistencia legal y era tan claro para mí que lo que estaban haciendo era  improcedente e injusto que quería quedarme con los pobres acusados, desfavorecidos, condenados. Siempre fui un convencido de que cada uno de nosotros es más de lo peor que hayas hecho, no creo que nadie sea solo su peor acto. Si alguien dice una mentira, creo que es más que un mentiroso. Creo que si matás a alguien sos más que un asesino. Así que la idea de que ejecutemos personas me resulta estructuralmente equivocada, y hacerlo en un sistema que te trata mejor si sos rico y culpable que si sos pobre e inocente, lo hace aún más inaceptable.  Entonces, eso fue lo que me atrajo a esta área, a este trabajo.

¿Y te acordás tu primer encuentro con Walter?

Sí, en realidad conocí, tal como está representado en la película, a cinco personas, todos en el mismo día. Sabía que iba a tomar cinco casos y era un cliente tras otro. Y Walter entró, estaba triste y desanimado. Me dijo que era inocente y en el momento no pude apreciar eso. Cuando volví a casa y comencé a leer su expediente, fue muy claro para mí que en realidad era inocente.  Y no podía esperar volver a la sala de los condenados para empezar a trabajar con él. Y luego cuando conocí a su familia empecé a darme cuenta que cuando ponemos a gente inocente en la cárcel, en prisión, no sólo condenamos a esa persona sino que también condenamos a sus familias y sus comunidades. Y eso es lo que hizo a la importancia del caso, tan significativo para mí.

La película está basada en tu libro “Por compasión”, ¿cuánto de la película es real y cuánto hay de ficción?

Sí, fueron muy fieles al libro, hay poco que cambiaron. Trabajé con otra gente en el caso, entonces el personaje de Eva que aparece es más una composición. Eso es lo que en realidad pasó. Fue obviamente más largo y hubo otros giros, pero fue muy fiel al contar la historia. Había un cliente condenado y todo eso es real y verdadero. Así que estoy muy orgulloso de que estuvieran tan comprometidos en hacerlo de manera que fuera fidedigno al libro.

¿Y cuán cercano a los actores y al director trabajaste durante el rodaje?

Esa fue la parte más emocionante y gratificante de este proceso, el tener que trabajar cerca del equipo completo. Destin Cretton y yo pasamos mucho tiempo juntos, vino a Alabama. Compartimos mucho con Michael B. Jordan, él estaba tan comprometido en hacer esto bien. Pasé tiempo con Jamie Foxx. Todo el elenco se entregó tanto que es destacable y lo muestran en sus actuaciones y lo logramos ver. La humanidad y la dignidad de mi cliente era algo que realmente me importaba.

La última pregunta, ¿por qué pensás que este país aún tiene la pena de muerte?

Creo que todavía estamos gobernados por los políticos con miedo y enojo, estamos todavía impregnados por lo creado durante esa era en que teníamos políticos pretendiendo que nos sintiéramos atemorizados y enojados. Y cuando sos gobernado bajo esos parámetros tolerás cuestiones que nunca deberías tolerar, aceptas cosas que nunca debieras aceptar. Tenemos que cambiar la pregunta para la gente en este país. No creo que la pregunta crucial para la pena de muerte es si la gente se merece morir por los crímenes que cometieron sino que la pregunta debería ser si merecemos matar. Y cuando tenés un sistema que te trata mejor si sos rico y culpable que si sos pobre e inocente, que es corrompido por clientelismos y por políticos racistas. No mereces matar. Y una vez que lleguemos en este país a entender que esas son las preguntas, llegaremos a otra respuesta sobre la pena de muerte. Creo que la pena de muerte será abolida en América, estoy absolutamente convencido de ello.