A solas con las Estrellas:

Charlamos con James McAvoy por su labor en “GLASS”

A mediados de los noventa un adolescente James McAvoy comenzó a trabajar en la TV británica logrando varios papeles en telefilmes y series de importancia. Al crecer logró que lo tomaran en cuenta para filmes de gran calidad artística como El último rey de Escocia sobre el dictador de Uganda Idi Amin o la comedia romántica Penelope. Pero sin dudas, la masividad le llegó gracias al papel de Charles Xavier el líder de los X-Men al que encarnó de manera alternada con el veterano Patrick Stewart.

La expresividad e histrionismo de McAvoy llamó la atención del director M.Night Shyamalan, quien lo convocó para que se ponga en la piel de un excéntrico personaje, un hombre con múltiples personalidades que secuestra adolescentes en Fragmentado. El exito de esa cinta, generó una secuela que unifica ese universo con el de otro largometraje del director, la historia de superhéroes modernos titulada El Protegido.

Tuvimos la chance de charlar con McAvoy a solas en New York, en donde nos revelo secretos de la preparación de este complicado rol al que debió volver para la reciente Glass.

¿Fue una sorpresa para vos esta secuela de “Fragmentado” y la conexión con “El Protegido”?

No. No me di cuenta de esto cuando apenas leí el guion. No me di cuenta hasta que ya estábamos en medio de los ensayos en donde me revelaron que había una conexión y yo no lo podía creer. Luego pretendí que sí lo había entendido, luego acepté que no había caído en la cuenta. Y luego había una pequeña pista en el guion que lo relacionaba con “Unbreakable” pero no era claro. No tan claro como la escena en “Split” en donde David Dunner aparece en escena. Una gran escena, un gran momento.

Interpretás a un personaje difícil, con muchas personalidades, que son muy diferentes entre si, ¿este es el personaje más difícil de tu carrera?

Sí, puede que sí. Sí y no. Es el más agotador y técnicamente más difícil que hice. Aunque lo más difícil que hice en mi carrera es trabajar sobre un guion que no es muy bueno, o con un director que no es muy bueno. Eso es mucho más difícil que interpretar a veinte personas en “Glass”. Ese es realmente el desafío más grande de mi carrera.

¿Qué tipo de entrenamiento hiciste para interpretar a la bestia? Porque es un personaje muy físico.

Sí. Comí mucha comida. Hacía cinco comidas al día. Muchos carbohidratos y proteínas, entrenaba 5 o 6 veces a la semana. Contrataron a un tipo sueco que luce como un vikingo y él realmente entiende cómo hacerte musculoso. Y él se quedó pegado a mí como cuatro meses y medio. Mientras hacía “X Men Dark Phoenix”,  en el rodaje de “Split” en Pennsylvania, estaba conmigo cada día asegurándose de que no me canse y no afloje. Iba al gimnasio cada mañana a las 5 o 6 y luego iba al trabajo e iba mejorando con cada escena que hacía de la bestia. Todo esto nos dio un gran resultado final e hizo que la bestia, física y estéticamente, tenga ese extra que creo era necesario para esta película. No era necesario para “Split” pero definitivamente lo necesitábamos para esta última.

La última, ¿qué clase de director es Shyamalan? ¿Es posible improvisar con él?

No. No mucho. Algunos de los personajes que hice, quizá Patricia Headshot, tuve la oportunidad, en pequeña medida. Pero no mucho. Él es muy específico. Le gusta guiar sus líneas y quiere escuchar lo que él escribió. Es justo. Es su película, él la escribió y es el director. Es también el editor, el productor… Cuando hacés teatro podés equivocarte poco en las líneas. Tenés que encontrar tu manera de apropiarte de las líneas. Aunque esté bien o mal, perfecto o imperfecto, tenés que encontrar la manera de hacerlo funcionar sino no estás ahí. Creo que así encara Night sus trabajos. Es pretencioso en eso y cree en eso, no quiere ver la idea de otra persona, quiere ver su idea. Es algo muy personal, sus películas son muy personales y esta película es extremadamente personal en él.