A 47 METROS

Durante una inmersión, dos hermanas que están de vacaciones en México, se quedan atrapadas en una jaula de avistamiento de tiburones, con el oxígeno agotándose y rodeadas de peligrosos tiburones blancos. Sin ayuda en la superficie, sin ayuda bajo la superficie.

Protagonistas:

Santiago Segura, Matthew Modine, Mandy Moore, Claire Holt

Director/a:

JOHANNES ROBERTS

Género:

Suspenso

País de Origen:

USA

El cine con escualos atacando a humanos es un genero en si mismo. Desde la mítica cinta de Steven Spielberg, pasando por la original Mar Abierto o la mas cercana y sangrienta Miedo profundo, hemos sido testigos de cientos de filmes que se desarrollan en el agua con estas fieras sedientas de sangre.
A 47 metros, que llega a los cines tardíamente esta semana (en USA se estreno en Junio del 2017), pertenece a este grupo de películas.

Dos hermanas, turistas americanas en Mexico, deciden participar de una excursión extrema en las azules aguas del Pacífico: sumergirse encerradas en una jaula rodeadas de famélicos tiburones blancos. Por supuesto, como es de esperarse en este tipo de historias, nada sale bien, y las muchachas terminan a 47 metros de profundidad, atrapadas, con poco oxigeno y muchas chances de convertirse en alimento para los depredadores del mar.

Hay poco para destacar en este thriller subacuático, cuenta con un argumento muy pobre y con personajes motivados por causas poco creíbles. Es un filme que esta plagado de clichés sonoros (golpes que acompañan las apariciones de los tiburones) y de efectos especiales baratos que apenas si funcionan. Algún distraído podrá sobresaltarse en la butaca ante alguno de los ataques de los “monstruos marinos”, pero no mucho mas que eso. El director Johannes Roberts construye este filme recurriendo a patéticos CGI (hasta la sangre es digital) y escenas claustrofobicas que nunca llegan a ser efectivas.

Mandy Moore y Claire Holt, protagonistas casi exclusivas de la trama, jamás logran transmitir desesperación, los diálogos ridículos y las situaciones inverosímiles, las hacen participes de una comedia involuntaria.

Lo mejor de la película, es que se arriesga a completar un metraje casi exclusivamente bajo el agua, aunque esto implique que el mismo... nunca salga a flote.

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