ACUSADA

Dolores Dreier, vive la vida de una joven estudiante hasta que su mejor amiga es brutalmente asesinada. Dos años después, ella es la única acusada por el crimen en un caso de gran exposición mediática que la ha puesto en el centro de la escena: todo el mundo tiene una opinión acerca de su inocencia o culpabilidad. Dolores se prepara para el juicio aislada en su casa, mientras la familia Dreier funciona como un equipo dispuesto a todo para defender a su hija. Pero a medida que el proceso avanza y la presión aumenta, los secretos y la sospecha aparecen en el seno familiar. Acorralada por la evidencia, Dolores deberá enfrentarse a sus propias dudas sobre lo que verdaderamente ocurrió.

Protagonistas:

Leonardo Sbaraglia, Daniel Fanego, Lali Espósito, Inés Estevez

Director/a:

GONZALO TOBAL

Género:

Drama

País de Origen:

Argentina

Apenas arranca el filme, una leyenda anuncia que todos los personajes y la acción no se basan en ningún hecho real, que todo lo que sucederá a continuación es ficción. Entendible aclaración, la historia de Acusada remite indefectiblemente al caso de Lucila Frend y Solange Grabenheimer, un hecho policial que ocupo largas horas de debates televisivos y paginas de policiales en los periódicos.
Al igual que en ese crimen de la vida real, en Acusada, las protagonistas son dos amigas, una de ellas es señalada por el asesinato de la otra. Otra coincidencia, ambas provienen de una familia de clase media acomodada. No serán las únicas similitudes...

Lali Esposito se pone en la piel de Dolores, la acusada del titulo, una joven “presa” entre las cuatro paredes de su casa, a la espera de un veredicto. Su interpretación cargada de silencios y miradas vacías, logran transmitir desazón, la incomodidad que parece sentir por momentos, la ayuda a darle más sordidez a su personaje. A través de su mirada asistimos al hundimiento de una familia que hará todo por defender a una de sus crías.
Si Lali logra transformarse y su performance resulta creíble, un parrafo aparente merece la composición de Leo Sbaraglia, como su padre. Una transformación magistral que conmueve y logra empatizar. El resto del elenco tambien cumple con creces.

El filme de Gonzalo Tobal, es sin dudas un drama que se aleja del thriller y el policial clásico, (aquí no importa tanto quien es el asesino, sino como se afecta la vida de los involucrados en el crimen) Una decisión argumental que deriva en un guion chato, sin sorpresas y carente de intriga.

Las escenas de juicio poco aportan a la trama y solo sirven para el lucimiento de Gerardo Romano como un fiscal implacable cargado de ironía.
Ni siquiera las secuencias que se desarrollan entre los adolescentes, lucen reales, son mas bien artificiosas y apáticas.

Si más allá de la historia básica, se buscaba una alegoría sobre la libertad (algo que puede intuirse en el final abierto, polémico y anti climático) el veredicto no parece favorable.

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