EL ÁNGEL

Buenos Aires 1971. Carlitos es un joven de 17 años con un andar de película y rulos rubios que caen sobre su cara de niño. Desde chiquito se encariñó con lo ajeno, pero fue en la temprana adolescencia cuando (como si se tratara de una iluminación) descubrió que su vocación era ser ladrón. Cuando conoce en su nuevo colegio a Ramón, inmediatamente se siente atraído por él y decide llamar su atención. Juntos comienzan una historia de descubrimiento, amor y crimen. Matar se vuelve una consecuencia, un eslabón de una cadena irrefrenable hasta que Carlitos es atrapado por la policía. Por su aspecto angelical, la prensa lo apoda "El Ángel de la Muerte". Rápidamente se transforma en una estrella mediática que llama la atención de todos por su belleza. Se le adjudican más de cuarenta robos y once asesinatos. Hoy, con mas de 45 años en la cárcel, Carlos Robledo Puch es el preso más antiguo de la historia penal argentina.

Protagonistas:

Daniel Fanego, Ricardo "Chino" Darín, Peter Lanzani, Mercedes Morán, Lorenzo Ferro

Director/a:

LUIS ORTEGA

Género:

Thriller

País de Origen:

Argentina

Recién comenzada la década del setenta, el país se vio conmovido por un caso policial sin precedentes, un adolescente con cara de “ángel”, un chico de zona norte de una familia de clase media era el autor de mas de una decena de sanguinarios asesinatos. El asesino en cuestión se llamaba Carlos Robledo Puch, un nombre que rápidamente se transformo en sinónimo de sadismo y crimen.

Cuarenta y seis años despues de ser detenido, llega a la pantalla grande un filme que recrea su raid de sangre, un filme de impecable factura que lleva el sello inconfundible de Luis Ortega, un cineasta/autor capaz de dotar una historia tan siniestra cómo está de imagenes y secuencias inolvidables.

Lorenzo Ferro (joven actor debutante) es quien da vida a Carlos, en una performance conmovedora e inquietante. Su rostro de niño “angelado” seduce y aterroriza, trasmite todo tipo de sensaciones a través de sus posturas, silencios y una constante pose desafiante.
Acompañado por Ramón, un correcto Chino Darin (como su cómplice) la dupla de jóvenes delincuentes se moverá en distintas secuencias que nunca caen en la solemnidad del cine testimonial y el acartonamiento del thriller clásico. Por el contrario, cierto tono lisérgico (ahí es donde mas se nota la firma de Ortega) apoya una puesta en escena que por momentos genera algunos pasos de comedia.
La relación entre los dos delincuentes, esta cargada de tensión sexual, un vinculo pasional destinado a la tragedia.

Los atracos, asesinatos, traiciones y obsesiones son retratadas en una línea argumental que nos presenta la historia contada desde los ojos de Carlos, una mirada, oscuramente naif en donde no existe lo malo, solo la concreción de los deseos, aunque esto implique robar, asesinar o violar.

Y si los jóvenes protagonistas funcionan, el elenco adulto jamás desentona. Cecilia Roth, como la madre incondicional y Luis Gnecco como el padre negador, lucen abatidos ante el mazazo que significa descubrir que tienen por hijo un monstruo. La pareja que componen Mercedes Moran (en un rol que destila erotismo) y sobre todo el enorme Daniel Fanego (un ladrón de la vieja escuela que lucha con sus adicciones) como los padres Ramón , se roban algunas de las escenas mas logradas a nivel interpretativo.

En los apartados técnicos, no hay puntos bajos, la fotografía de tonos estridentes, la reconstrucción de época impecable (con una dirección de arte que recrea vestuarios y mobiliario correctos) y una banda de sonido autóctona, pop, reconocible, ayudan a redondear una película que nunca decae.

Sin subir a un pedestal al asesino, la película tampoco juzga ni toma posición, simplemente nos sumerge en la mente de un psicopata, tan peligroso como atractivo. La seducción del mal en su máxima expresión.

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