EL REGRESO DE MARY POPPINS

La trama transcurre en Londres, en la década de 1930, en la época de la depresión (cuando los libros fueron escritos originalmente) y basada en el abundante material de los siete libros adicionales escritos por PL Travers. En la historia, Michael y Jane ya son adultos, y Michael vive con sus tres niños y su ama de llaves, Ellen, en Cherry Tree Lane. Cuando Michael sufre una pérdida personal, la enigmática niñera Mary Poppins vuelve a entrar en las vidas de la familia Banks y, junto con el optimista iluminador de las calles, Jack, utiliza sus habilidades mágicas únicas para ayudarlos a recuperar la alegría. Mary Poppins también introduce en la vida de los pequeños un nuevo surtido de coloridos personajes, entre ellos a su excéntrica prima, Topsy.

Protagonistas:

Emily Blunt, Meryl Streep, Dick Van Dyke, Lin-Manuel Miranda

Director/a:

ROB MARSHALL

Género:

Musical

País de Origen:

Reino Unido

Ambientada en Londres en los años 30, durante la era de la gran depresión, la cinta nos vuelve a unir a los hermanos Michael (Ben Whishaw) y Jane Banks (Emily Mortimer), los personajes a quienes conocimos como niños en la película original, ahora ya adultos pero sobrellevando tragedias personales y problemas financieros. En este contexto reaparece Mary Poppins (Emily Blunt) quien utilizara sus habilidades mágicas para volver a traer alegría y esperanza al hogar de los Banks.

Rob Marshall, especialista en comedias musicales, hace gala de su oficio para plasmar en la pantalla una cinta de ese genero que contiene canciones pegadizas, decorados reales de imponente presencia, una dirección de arte de ensueño marcada por los colores estridentes y mucho espíritu nostálgico. Una verdadera carta de amor a la original.

Queda claro durante todo el metraje, que la película, sin dudas, es muy respetuosa con su predecesora, tomando muchos elementos de aquella y plasmándolos en secuencias que son pura magia.
La fusión de acción en vivo con animación es prodigiosa, lo mismo ocurre con los cuadros musicales excelentemente coreografíados.

Emily Blunt parece haber nacido para el papel de Poppins. Su performance histrionica y sofisticada, nada tiene que envidiar a la de la mítica Julie Andrews. Blunt, canta bien, baila bien, y la cámara la ama.

Lin-Manuel Miranda, un nombre no tan popular, pero todo un prócer del musical en Broadway, funciona como enlace/narrador de este cuento de hadas. Su farolero es emulo del personaje encarnado por Dick Van Dyke en 1964. Y a propósito de este ultimo, una verdadera leyenda viva, las escenas en las que hace acto de presencia, resultan emocionantes hasta las lagrimas.

Quizás no sea un filme para el publico mas infantil, el tiempo de narración, el exceso de cuadros musicales y las numerosas referencias a la primera parte la hacen mas cercana y disfrutable para espectadores mayores. La oportunidad de volver a sentirse niño, y volar sostenido en el mango de un paraguas.

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