GONJIAM: HOSPITAL MALDITO

Un equipo de filmación de un show en internet dedicado al terror, viajan a una asilo abandonado para una transmisión en vivo. Pronto descubren más de lo que estaban buscando al ingresar en las profundidades del edificio.

Protagonistas:

Seung-Wook Lee, Ye-Won Mun, Ji-Hyun Park

Director/a:

JEONG BEOM-SIK

Género:

Terror

País de Origen:

Corea del Sur

El hospital para dementes de Gonjiam existe, es un edificio muy lúgubre, escenario de crímenes, desapariciones y hasta un suicidio masivo, que tiene récords de avistamientos de fantasmas, espectros y entes. Un lugar que, gracias a la leyenda urbana que lo rodea, se ha transformado en un destino turístico para los amantes de lo oculto y las emociones fuertes.

El director Jeong Beom-sik toma el folklore alrededor de la locación, y le agrega tópicos actuales, comenzando por el protagonista, un YouTuber que en busca de ampliar el numero de seguidores y facturar un poco de dinero, se adentra en los oscuros pasillos de Gonjiam junto a tres hombres y tres mujeres, todos munidos de cámaras y arneses listas para registrar cualquier actividad paranormal.

Como muchas de las cintas de “metraje encontrado” o “falsos documentales” este largometraje coreano se desarrolla en un ámbito oscuro, con una fotografía que apela al “NightVision” o que luce con excesivo “grano”, generando una clara atmósfera sórdida e inquietante.

El espectador recorre junto a los protagonistas los tétricos decorados y es testigo de lo que ellos ven. Un buen uso de la cámara subjetiva hace que los sobresaltos sean mas efectivos.

Plagada de humor negro, con momentos que son claras parodias a los “influencers” y su publico, el filme sabe combinar momentos extremos con otros mas livianos, pero sin dudas funciona mucha mas cuando sugiere que cuando muestra. En el ultima acto, con una carnicería un tanto explicita, pierde la gracia y frescura del resto del filme.
De todas maneras, pese a este ultimo detalle, Gonjiam: Hospital Maldito, resulta una divertida propuesta para asustarse y gritar en la oscuridad de una sala.

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