LA FORMA DEL AGUA

En un inquietante laboratorio de alta seguridad, durante la Guerra Fría, se produce una conexión insólita entre dos mundos, aparentemente alejados. La vida de la solitaria Elisa, trabajadora del laboratorio, cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto.

Protagonistas:

Octavia Spencer, Richard Jenkins, Michael Shannon, Sally Hawkins, Doug Jones

Director/a:

GUILLERMO DEL TORO

Género:

Ciencia Ficcion

País de Origen:

USA

Elisa es una joven muda. Vive sola, ama los musicales clásicos y trabaja en el sector de limpieza de una base secreta de la CIA. Su mundo cambia radicalmente cuando descubre en un laboratorio que le ha tocado asear, a una criatura anfibia que está allí cautiva. Pronto entre la mujer y el monstruo nacerá una relación, un romance más allá de las diferencias, y ambos descubrirán que es mas lo que los une que lo que los separa.

Esta fábula en clave “La Bella y la Bestia” que Guillermo del Toro ha pergeñado es un verdadero canto de amor al cine. A las cintas clásicas de monstruos (imposible no remitirse a El Monstruo de la Laguna Negra) pero también, a las películas del Hollywood dorado, musicales y filmes románticos que formaron y alimentaron al realizador en su niñez.

Son tantos los valores de este largometraje que cuesta enumerarlos, desde la prodigiosa dirección de arte, con una paleta de colores en tonos marinos que agudizan la experiencia acuática, pasando por una gran reconstrucción de época, decorados de la era de la Guerra Fría, dignos del cine de espía de los cincuenta, que nos sumergen en la trama, ademas de una banda de sonido épica cortesía de Alexandre Desplat y por supuesto, un elenco antológico en donde no hay puntos bajos.

Sally Hawkins, es una Amelie sin voz. Una mujer cautivante, en su inocencia y carisma recae el peso de la historia. A pesar de no emitir una sola palabra en todo el metraje, el sentimiento de su Elisa enamora. Su aparente fragilidad y su sentido del humor son dos de las cualidades que mas nos hacen empatizar con ella. A su lado, el vecino solitario y bonachón que encarna Richard Jenkins se luce en algunas de las secuencias mas divertidas del filme. Octavia Spencer, como siempre, a tono con la historia, dotando de naturalidad a Zelda la compañera de la heroica Elisa.
Michael Shannon es un villano temible, un ser oscuro, antagonista absoluto de la trama que mete miedo solo con aparecer en cuadro.

Párrafo aparte para la criatura anfibia. Doug Jones, debajo del escamoso traje, logra transmitir toda la humanidad de un ser excluido, sediento de amor.

Más allá de la fantasía y la poesía del filme, la trama dibuja un claro mensaje político. El director mexicano, ha contado una historia muy cercana y actual, la de los excluidos que buscan su lugar en el mundo y son perseguidos solo por verse diferentes.

La Forma del agua, es sin dudas la cinta mas personal de el director de El Laberinto del Fauno, un metraje en donde no solo encontramos todos los tópicos de su cine, sino también su visión del mundo y su manifiesto acerca de lo que significa ser latino en un mundillo dominado por “gringos”.
La Forma del agua, es, una maravillosa forma de hacer cine.

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