LA QUIETUD

La Quietud es una idílica estancia familiar donde Mia (Martina Gusmán) creció con sus padres. Una situación inesperada la obliga a reunirse con su hermana Eugenia (Bérénice Bejo), quien regresa tras años viviendo en Paris. El reencuentro ocurre bajo la mirada implacable de su madre, Esmeralda (Graciela Borges). Un nuevo giro hará que el marido de Eugenia, Vincent (Édgar Ramírez) llegué a La Quietud y junto a Esteban (Joaquín Furriel), escribano y amigo de la familia, se sumerjan en una trama íntima repleta de secretos. Pero muy pronto Mia y Eugenia enfrentaran una verdad capaz de cambiarlo todo.

Protagonistas:

Édgar Ramírez, Joaquín Furriel, Bérénice Bejo, Graciela Borges, Martina Gusman

Director/a:

PABLO TRAPERO

Género:

Drama

País de Origen:

Argentina

El filme funciona casi como un espejo de la anterior cinta de Trapero, El Clan. Aquí también se indaga de manera intimista en una trama familiar en el seno de una clase acomodada. Quizás sin los recursos del genero policial visibles en la historia de los Puccio, pero con perversiones y maldad suficiente, La Quietud solo esta presente en el nombre de la finca. Entre los muros del lugar todo esta mas que movido.

Hay triángulos amorosos, engaños, complicidades sexuales y un espíritu lúdico y erótico que se respira a lo largo de las casi dos horas de metraje. En el guion, en donde los diálogos y las situaciones suenan naturales se dan cita temas urticantes como el aborto y hasta el incesto, tópicos que no parecen puestos de manera efectista y que hacen avanzar la trama hacia un final oscuro e impensado.

A pesar de la presencia de los sólidos Edgar Ramírez y Joaquín Furriel, esta es una historia de mujeres, narrada desde sus miradas, con personajes femeninos de peso. Un matriarcado puro y duro representado por la contundente Graciela Borges, icono del cine nacional en una composición cercana a las divas Hollywoodenses de los cincuenta “a lo Bette Davis”.
Gusman y Bejo, se parecen, logran mimetizarse y hacer creíble un vinculo tan espiritual como carnal. Verlas juntas genera curiosidad y morbo.

Gracias a elaborados planos secuencia, una fotografía brillante y una dirección de arte irresistible, el filme se disfruta y se enmarca dentro de las obras fílmicas nacionales mas solidas del año.

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