MI OBRA MAESTRA

Arturo (Guillermo Francella) es un galerista de arte encantador, sofisticado y un poco inescrupuloso. Tiene su propia galería de arte en el centro de Buenos Aires, ciudad que le fascina. Renzo (Luis Brandoni) es un pintor hosco, un poco salvaje y en franca decadencia. Odia el contacto social y está casi en la indigencia, sostenido sólo por su único alumno, Alex (Raúl Arévalo), un joven e inocente aspirante de artista. Si bien al galerista y al pintor los une una vieja amistad, no coinciden en casi nada. Sus universos e ideas son opuestos, lo que genera muchas tensiones y peleas entre ellos. A pesar de esto son grandes amigos. El galerista logra asociarse con una poderosa coleccionista internacional, Dudú (Andrea Frigerio), y junto a ella intenta por todos los medios reflotar la carrera artística del pintor, pero las cosas van de mal en peor. Hasta que se les ocurre una idea loca, extrema y muy arriesgada que puede revolucionar el mundo del arte y cambiar sus vidas para siempre.

Protagonistas:

Guillermo Francella, Luis Brandoni, Andrea Frigerio, Raul Arevalo

Director/a:

GASTON DUPRAT

Género:

Comedia

País de Origen:

Argentina

Guillermo Francella es Arturo, dueño de una pequeña galería de arte y Luis Brandoni es Renzo, un excéntrico pintor caído en desgracia, incapaz de vender una obra. A ambos los une una añeja amistad, un vinculo que derivara en todo tipo de situaciones risueñas.

El mundillo de las exposiciones en galerías, los museos y las pinturas, parece una locación ideal para desarrollar esta historia. Andres Duprat, guionista habitual de la dupla que compone su hermano con Mariano Cohn, es ademas el Director del Museo Nacional de Bellas Artes, por lo que conoce el paño a la perfección, permitiéndole cargar el argumento de ironía, clichés y la farsa que muchas veces rodea a los “artistas de moda”.

El dúo Francella/Brandoni funciona a la perfección, el primero como el pensante, agiornado a los caprichosos cambios del mercado y el segundo como el anárquico, nostálgico y estereotipado artista que se siente incomprendido. Juntos hacen fluir un argumento en el que los diálogos mordaces, las secuencias que apelan al ridículo y los giros dramáticos construyen un solido retrato divido en tres actos claros: una comedia casi costumbrista que deriva en un drama cargado de melancolía para finalizar en una estafa con aires reivindicatorios.

El pequeño pero efectivo elenco secundario también cumple con creces: el español Raúl Arévalo como símbolo de cierta juventud idealista y utópica, y sobre todo Andrea Frigerio, caracterizada como una galerista top en una performance divertida que parodia el snobismo de ciertos personajes relacionados con el negocio del arte.

Técnicamente impecable, Mi Obra Maestra, presenta gran parte de sus escenas como si fueran pinceladas de una gran muestra, apelando a colores vivos y estridentes, de hecho muchos de los fotógramas funcionan como cuadros en movimiento. Algunas escenas en Río de Janeiro y sobre todo las que están rodadas en la inmensidad de las montañas jujeñas, tienen una clara influencia pictórica.

Sin ser tan original como algunos trabajos anteriores de Cohn/Duprat y resultar por momentos algo previsible, la película funciona, entretiene y se disfruta.

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