MOANA: UN MAR DE AVENTURAS

Moana: Un mar de aventuras, una gran comedia animada de aventuras acerca de una enérgica adolescente que se embarca en una misión audaz para salvar a su pueblo. Inexplicablemente atraída hacia el océano, Moana, convence al todopoderoso semidiós Maui  a unirse en su viaje, y él la ayuda, a regañadientes, a convertirse en una experta navegante como lo fueron sus ancestros. Juntos atravesarán el océano en un viaje lleno de acción, en el que se encontrarán con enormes y feroces criaturas e imposibles desafíos; y en el camino, Moana cumplirá la misión de sus antepasados y descubrirá lo que siempre persiguió: su propia identidad.

Protagonistas:

Dwayne Johnson, Alan Tudyk, Auli'i Cravalho

Director/a:

RON CLEMENTS y JOHN MUSKER

Género:

Animación

País de Origen:

USA

Ante la posible desaparición de su pueblo, Moana, la hija del jefe de una tribu de la Polinesia, acude al llamado del Mar. Acompañada por Maui, un semidios gigante, vivirá un sinfin de aventuras en medio del peligroso Océano.

Moana, es tecnicamente una princesa de la Galeria de Disney, pero en terminos reales, es una verdadera heroina. Astuta, valiente, y sin "un principe azul" como objetivo. De hecho, no hay interes romantico en la trama. Es en parte por esto, que la cinta es difrutable para todos los públicos, incluidos los varones, muchas veces relegados en este tipo de historias.

Ron Clementz y John Musker, dos próceres que rescataron al estudio del Ratón Mickey con La Sirenita, dotan a esta pelicula de una animación sofisticada, visualmente poderosa que atrapa, hipnotiza y que hace imposible que el espectador intente apartar la vista de la pantalla. Para eso, han combinado técnicas de última generación con animación tradicional, logrando texturas, profundidad y realidad.

Como viene ocurriendo en casi todos los filmes del Estudio, la música es un pilar fundamental, y en esta oportunidad como en Frozen, el metraje está plagado de hits instantaneos, gracias al talento de Lin Manuel-Miranda.

Acción, mucho humor, momentos emotivos y un mensaje de superación y de pertenencia, hacen de Moana: un mar de aventuras, una película profunda que nunca se transforma en solemne ni discursiva. Todo aqui fluye de manera natural, como el agua que corre por los oceanos.

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