TODO, TODO

Madeline Whittier es alérgica al mundo exterior. Tan alérgica, de hecho, que no ha salido de su casa en 17 años. Aun así, su vida transcurre feliz y tranquila hasta que el chico de ojos azules como el Atlántico se muda a la casa de al lado. El flechazo surge por mensajería instantánea y va creciendo y complicándose a través de un sinfín de conversaciones, anhelos, viñetas, sensaciones, ilustraciones, sueños... Y es que resulta difícil volver a la rutina de siempre con todos los ruidos que llegan de fuera. De repente, Maddy es consciente del cotilleo de los pájaros y de los rayos de sol que se cuelan por sus contraventanas. Y cuanto más trata de separarse del mundo exterior, más empeñado parece en entrar... ¿Qué tendrá Olly que lo hace tan impredecible? ¿Y tan... especial? ¿Qué tendrá Olly para hacer que la realidad de Madeline se tambalee?

Protagonistas:

Nick Robinson, Amandla Stenberg

Director/a:

STELLA MEGHIE

Género:

Drama

País de Origen:

USA

Maddy, sufre un tipo de insuficiencia que no le permite salir de su hermética casa. Las únicas personas a las que ve son su madre y su enfermera. Pero su vida da un giro inesperado cuando conoce a Olly, un nuevo vecino, y se enamora locamente de él.

Dos protagonistas con mucho carisma y un toque de fantasía, hacen de este melodrama adolescente una película irresistible. A su manera, en un ámbito cerrado, la historia se construye como un ritual de iniciación, el despertar sexual de una adolescente con ansias de amar. Y si bien el largometraje podría adecuarse a una moda de melodramas para teens, a diferencia de otras exponentes del subgénero, esta luce natural y convincente.

La directora Stella Maggie ha hecho un gran trabajo al presentar la trama sin caer en golpes bajos gratuitos y dotando de belleza visual a todo el entorno en el que se mueven los protagonistas. Hay una atmósfera de "cuento de hadas" que engrandece el romance y que apunta directo al corazón de los espectadores.

Por supuesto, abundan los momentos emotivos y el guión se reserva un giro final inesperado, pero son estos, ingredientes de un coctel necesario para que al prenderse las luces de la sala los mas sensibles enjuguen mas de una lagrima.

Sin ser "Todo, Todo" lo que uno espera de un espectáculo cinematográfico, el filme esta lejos de ser "Nada, Nada". No es poco.

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